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Escuela Hoy

Asisten más de 1000 niños, niñas y adolescentes, pertenecientes a familias de barrios cercanos y otras localidades. La población escolar está distribuida con un promedio de 35 estudiantes por aula.

Alumnos
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Nuestra institución

La Escuela García Faure es una institución laica de enseñanza oficial y gestión privada. Está ubicada en barrio Alta Córdoba con su ingreso principal por Jerónimo Luis de Cabrera 834.

Hace más de setenta años, Ofelia García Faure y Ledis Grosso, pioneras de la educación local, tuvieron un sueño y aceptaron el desafío de construir una escuela. Este sueño creció y prosperó hasta convertirse en una importante fundación educativa: la Fundación Educativa Sembrando de la que depende nuestra Escuela.

Gestión escolar

Actualmente, la gestión escolar de la Escuela García Faure se realiza a través de una Dirección General que coordina las Direcciones Pedagógicas de cada Nivel Educativo: Inicial, Primario y Secundario. La gestión se lleva a cabo en forma articulada entre las diferentes Direcciones con la finalidad de consensuar criterios y promover la coordinación de la tarea educativa. La institución, además tiene una Dirección Administrativa – también coordinada por la Dirección General – que se encarga del funcionamiento económico y financiero.

Conjuntamente, la escuela cuenta con el asesoramiento de profesionales que acompañan la labor docente y directiva: psicólogos y psicopedagogos, asesoría en áreas específicas y pedagógicos generales.

El buen clima institucional y la convivencia escolar se sostienen en el marco de los Acuerdos Escolares de Convivencia que han sido elaborados con la participación de estudiantes, familias y personal de la escuela.

Nuestros Valores

La Comunidad Educativa de la Escuela García Faure promueve una educación cuyo centro son los valores que desarrollan la identidad personal y social y, a su vez, la autoestima y la confianza en sí mismos/as.
Orientamos a los/as estudiantes hacia la autonomía y la libertad responsable para que sean capaces de afrontar las situaciones con criterios propios y resolver los problemas con flexibilidad. Consideramos importante que desarrollen la capacidad de amar, de dar y de recibir afecto en los vínculos que construyen.


Buscamos que logren bienestar con integridad y sean capaces de actuar acorde a sus convicciones. Que estén abiertos al cambio y continúen formándose de manera permanente.

En relación con uno/a mismo/a

En nuestra escuela, creemos en el desarrollo integral del/de la estudiante, entendiendo que cada individuo es único y posee una subjetividad propia que debe ser valorada. Fomentamos el crecimiento emocional y personal, ayudando a cada niño/a y joven a fortalecer su autoestima y confianza en sí mismo/a. Promovemos el cuidado de sí mismo/a y la autonomía, incentivando a los/as estudiantes a tomar decisiones conscientes que reflejen sus valores y deseos. A través de actividades artísticas y científicas, estimulamos la exploración interior y el descubrimiento de su potencial, permitiendo que cada uno/a se conecte profundamente con su ser. Este proceso es acompañado por la reflexión crítica, favoreciendo el desarrollo de un pensamiento independiente y responsable, donde la libertad y el respeto por su propia identidad son fundamentales.

En relación con los demás

Fomentar relaciones basadas en el respeto mutuo, la amabilidad y la cooperación. Los/as estudiantes deben valorar la diversidad cultural y de pensamiento, reconociendo la importancia de su comunidad, sus vínculos y sus historias. Es importante que desarrollen un sentido de justicia y solidaridad, preocupándose tanto por los problemas individuales como sociales. Se los anima a comprometerse con la protección de los derechos humanos, a apoyar a los más vulnerables y a promover la paz, cultivando siempre una actitud democrática que favorezca el bienestar colectivo.

En relación con el entorno

Es fundamental que los/as estudiantes valoren y respeten el patrimonio natural y sociocultural de su comunidad, cuidando el entorno ecológico y demostrando aprecio por los aportes de la ciencia y la tecnología, siempre que estos contribuyan a la mejora de la calidad de vida. Asimismo, deben reconocer la importancia de estas herramientas en la creación de un futuro sostenible y en su rol fundamental al servicio del bienestar humano, promoviendo una relación armónica con su comunidad y su contexto cultural.